
La enfermedad, es una de las condiciones que todo ser humano experimenta, al menos una vez en la vida. El hecho que una persona caiga en cama enferma, ya sea en casa o en el hospital, trae consigo una serie de grandes retos. Dentro de los más importantes es el cómo enfrentar la enfermedad a nivel económico, laboral y familiar. Muchas veces todas estas preocupaciones hacen que la persona prolongue las penas y los sufrimientos, ya que, no está en la paz necesaria para ayudar al cuerpo a recuperarse en menos tiempo. Es aquí donde debe venir a nuestra mente el dicho por Marta y María, las hermanas de Lázaro, cuando le enviaron un mensajero a Jesús para informarle que su hermano estaba enfermo. Ellas con gran confianza le mandaron decir: “Señor, aquel a quien tú amas está enfermo” (Jn 11,3). En estas palabras se encuentra un mensaje lleno de mucha familiaridad con el Señor. Son palabras que hablan de una relación íntima con el Señor.
Son palabras que sólo pueden salir de alguien que conoce bien a las personas, y por ende, se atreven a decir que aquel a quien tú amas. Esto quiere decir que es alguien muy especial para el Señor. No es un amor humanamente hablando, sino un amor, que va más allá de los parámetros de amor en que los seres humanos podemos referirnos. La expresión: A quien tú amas, se refiere a una persona que es muy importante para Jesús. El amor, como se entendía en el tiempo de Jesús entre las personas, era aquel que podía mover a la persona a dar la vida por el ser querido. No hace mucho tiempo, escuché a un miembro del así llamado Lobby Gay, decir que esta frase de las hermanas de Lázaro, junto con el pasajes donde se menciona a Juan como el “Discípulo Amado”, se refieren a aseverar que Jesús tenía una relación con ellos de tipo homosexual.
Ciertamente esto es lo más absurdo que he escuchado. No se puede negar que muchos de los miembros de la así llamada comunidad LGBTQ+, quieren convencer a la sociedad que lo que ellos están viviendo esta es algo aceptado por Dios. A tal grado que no escatiman esfuerzo en buscar supuestas pruebas en la Biblia de que lo que ellos están viviendo es correcto. Por tal motivo, no dudan a comer herejías de la naturaleza de querer demostrar con algunos textos bíblicos, sacados de contexto y acomodados a su placer, que su estilo de vida fue plasmado claramente en la Sagrada Escritura. Es tanto su afán de querer convencer a los demás de que no viven en el error, que se atreven a presentar a Jesús, el Mesías, como un homosexual.
Con ello quieren lograr que se acepte que la Iglesia Católica, están enseñando un doctrina totalmente diversa al querer de su fundador, Nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, debemos de levantar la voz ante estas confusiones, que lamentablemente están causando mucho daño a nuestros niños y jóvenes que las escuchan. El AMOR de Jesús del que habla la Biblia, no es un amor carnal, sino espiritual, que le llevó a dar la vida por la humanidad. Fuera de esta concepción de Amor, lo demás no es aceptable y mucho menos se debe legitimar para justificar las acciones contra la naturaleza como Dios la creo, que llevan a cabo algunas personas en la sociedad.

Para ANUNCIAR Informa (AI)
Desde EE.UU.
P. Alberto Colín-Marín
-Este artículo esta publicado en el boletín digital, número 41, que corresponde al mes de Abril de 2023.